[Después de diez años he podido avanzar completando esta entrada gracias a Anna A., ayer vi una entrada que publicó y de manera espontánea me he atrevido a completar lo que llevaba diez años sin tocar, ahora ya sola falta el toque final, para dejar el texto ok].
Y, de hecho, como hemos visto, disfrutar constituye un camino hacia la realización, mientras que la realización consiste en un disfrute situado más allá de la dualidad entre placer y dolor. En este sentido, considérese el testamento de Chögyal Namkhai Norbu y mi propia interpretación del mismo, que hasta ahora no ha sido validada por el Maestro.
La primera frase es Io godo, «yo disfruto». Este «yo» es lo que las enseñanzas dzogchen, y en particular la serie Semde, denominan dagnyi chenpo, la «yoidad total», correspondiente en este caso al dharmakāya. Puesto que en este estado nos encontramos más allá de la dualidad sujeto-objeto y, por tanto, más allá de la aceptación y el rechazo, permanecemos en una condición de total bienaventuranza. Este es el verdadero Maestro de la Comunidad Dzogchen: el propio estado de Dzogchen y el Maestro que permanece en dicho estado. El disfrute, a su vez, podría considerarse correspondiente al sambhogakāya, a través del cual, dicho sea de paso, se manifiestan los múltiples nirmāṇakāyas.
La segunda frase es Noi godiamo, «nosotros disfrutamos». No solo existe el dharmakāya, sino también innumerables nirmāṇakāyas, y cada uno de ellos, cuando se encuentra en el estado expresado por la primera frase, permanece en una condición de felicidad total. Esta es la verdadera Comunidad Dzogchen: la comunidad de quienes se encuentran en el estado de Dzogchen y, en un sentido más restringido, los miembros de la Comunidad Dzogchen que permanecen efectivamente en dicho estado.
La tercera frase es Noi non ci vergogniamo per niente, «no nos avergonzamos de nada». En el estado de Dzogchen nos encontramos más allá de la dualidad sujeto-objeto y del condicionamiento producido por los pensamientos y, por tanto, también más allá de la vergüenza. De hecho, la «práctica» del Dzogchen consiste en permanecer más allá de la vergüenza, y lo mismo puede afirmarse de la práctica de los tantras internos o superiores. Como dijo Milarepa: «Este camino de Milarepa es tal que uno no se avergüenza de sí mismo».
La cuarta frase es Ma voi vi vergognate, «pero vosotros os avergonzáis». Quienes no se encuentran en el estado de Dzogchen, aunque sean manifestaciones del Dzogchen en cuanto Base y posean los tres kāyas, manifiestan la dualidad sujeto-objeto y permanecen condicionados por los pensamientos. Por ello, cuando su conciencia adopta el punto de vista de otro y juzga negativamente su comportamiento o su propia condición, experimentan vergüenza.
La quinta y última frase es E poi si fa così, «y después se hace así». La frase va acompañada de un mudrā que ilustra la condición de chogzhag —cog bzhag—, «tal como es». Esto significa que no hacemos nada para manipular nuestra experiencia, sino que la dejamos tal como es: machöpa —ma bcos pa—, «sin corrección». No existe ninguna postura o forma determinada que deba adoptar el cuerpo, la voz o la mente y que pueda considerarse la única correcta.




